Un catálogo comentado de los miedos que aparecerán al ponerte a escribir los textos de tu página web y herramientas para vencerlos

¿Has sentido alguna vez el miedo a la página en blanco? Entonces puedes imaginarte cómo es el miedo a la web en blanco. ¡Toda una web en blanco!

Ese momento mítico, el bloqueo de quien escribe, es real. A lo mejor no sabes cómo empezar, o estás en un momento de atasco y no sabes continuar. Sé perfectamente de lo que hablo, a mí misma me ha pasado al redactar los textos de esta web. Y curiosamente no me pasa tanto cuando se trata de escribir textos para webs de otras personas que no soy yo.

Durante el proceso de escritura de esta web, que duró varios meses, tuve el honor de conocer a algunos de mis más temidos miedos, esos que llevaban años ahí escondidos sin salir, muy cómodos en la oscuridad. A algunos ya les conocía, pero otros eran totales desconocidos. 

Cuando fueron saliendo a la luz empezaron a resultar incómodos, pesados y desagradables. Para apaciguarlos un poco empecé a ponerles nombres y apellidos. Así nos fuimos conociendo mejor y generando una relación de confianza y apoyo mútuo 🙂 

¿Queréis conocerlos?

Estoy segura de que en algún momento les habéis visto de cerca, aunque a lo mejor no les habéis reconocido. 

Aquí va la presentación.

El Sr. Parálisis o el miedo a tomar decisiones

Voy a empezar por alguien muy conocido, el Sr. Parálisis. Su nombre ya lo indica todo. Es ese que os produce tanto agobio que os deja inmóviles. Hay tanto que hacer, tanto que escribir, tanto que pensar, que no sé por dónde cogerlo, no sé por dónde empezar. Me bloqueo y no hago nada

En realidad lo que esconde el Sr. Parálisis en su corazón es el miedo a tomar decisiones. Porque si tomas una decisión, si optas por un camino, el resto de opciones las deshechas. Y ahí te viene la duda… ¿y si era mejor el otro camino? ¿y si me estoy equivocando de camino? ¿Y si la voy a cagar después de todo?

El Sr. Espejito-Espejito o el miedo a no gustar

Espejito, espejito… ¿quién es la más bella del reino?

Este es un clásico, nunca mejor dicho, de todos los tiempos. Se alimenta, además, con la idea romántica de que escribir es como desnudarse, de que escribir es destapar una parte de ti y ponerla a la vista, al alcance de los ojos de cualquiera. Aunque no hables de ti, aunque no aparezca tu nombre, en tu escritura está tu rastro, tu aroma, estás tú.

Como vemos claramente en los ojos de la reina malvada, la vanidad está detrás de este miedo a no gustar. Nuestra necesidad humana de ser reconocida, considerada positivamente e incluso admirada, sabe perfectamente cuáles son los riesgos de salir al mundo y mostrarse.

El Sr. QuéDiránDeMí o el miedo a que me juzguen

El Sr. QuéDiránDeMí y el Sr. Espejito-Espejito son grandes amigos. Salen juntos de fiesta muchas veces. Y es que si la mirada del otro nos coarta, la palabra del otro puede ser una puñalada mortal.

Aquí la vanidad sale doblemente herida, no solo se arriesga a recibir miradas de censura, sino que recibirá críticas, certificadas con la palabra, imposibles de borrar, olvidar o pretender no haber escuchado. Ahora que has decidido salir al mundo, exponerte, contar quién eres y qué haces en tu nueva web, es cuando más vulnerable te sientes y el Sr. QuéDiránDeMí se acaba convirtiendo en un gran amigo que te acompaña a todas partes.

El Sr. Perfecto o el miedo a fallar

Seguro que a este señor ya le conoces y ya has tenido el placer de tratar con él en alguna ocasión. Yo diría que es el más popular de todos ellos ¿no te parece?.

Yo le conocí ya de bien pequeña, cuando en la escuela infantil me castigaron por primera vez, cara a la pared, por no saber hacer un ejercicio de palotes. Con solo 4 años se me apareció el Sr. Perfecto, se presentó y me dijo que iba a ayudarme a conseguir ser perfecta, lo que yo estaba deseando en ese mismo momento. 

Caí en su trampa y he caído muchas veces a lo largo de mi vida. Con los años y la experiencia, consigo de vez en cuando escaparme, pero tengo que estar súper atenta para conseguirlo.

El Sr. Perfecto vive en el país de la Exigencia, en la provincia de la Autoexigencia más concretamente, un lugar en el que fallar no está permitido.

El Sr. Nomedalavida o el miedo al compromiso

El Sr. Nomedalavida es el rey de las excusas. Siempre tiene algo más urgente o más importante que hacer antes que ponerse a escribir. Y te podrá justificar con todo lujo de detalles por qué sus ocupaciones son tan prioritarias. Te enredará con palabras, con prisas y con estrés para que le sigas el ritmo y te hará sentir muy importante ¡oh, es que estoy tan ocupada!

El problema del Sr. Nomedalavida es que tiene una visión de la vida cortoplazista y no sabe hacer planes a largo plazo, para los que siempre te dirá “no tengo tiempo”. Tiene miedo al compromiso más allá del ahora y eso le impide diferenciar lo urgente de lo realmente importante. No quiere saber nada del esfuerzo, el tesón, el compromiso y la responsabilidad que implican los planes a largo plazo.

Estos 5 señores me han acompañado durante meses mientras yo sudaba tinta para escribir los textos de esta web. El Sr. Parálisis, el Sr. Espejito-Espejito, el Sr. QuéDiránDeMí, el Sr. Perfecto y el Sr. Nomedalavida se congregaban a mi alrededor y empezaban su tertulia habitual, haciendo mi trabajo insufrible.

Pero conseguí que se callaran. Al menos a ratos. Lo suficiente para terminar de escribir. ¡Y me siento muy orgullosa por haberlo conseguido!

Os cuento aquí algunos de los trucos que me funcionaron para hacerles callar y pedirles que se marcharan un rato a otra parte, por si os son de ayuda también:

Pon un pommodoro en tu vida

¿Un qué? sí, lo has leído bien, un pommodoro, un tomate en italiano 🙂

¿Y eso que es? Pues no tiene nada que ver con la cocina ni la huerta. Es una técnica para administrar el tiempo. Un pommodoro es un intervalo de tiempo de 25 minutos de actividad más 5 minutos de descanso. Cada 3 pommodoros puedes hacer un descanso más largo de 15 minutos.

Cómo empezar a escribir los textos para una web profesional

Para mí hay un antes y un después del pomodoro, ha significado un cambio total en mi manera de escribir y un cambio de chip mental. ¿Por qué? Porque cuando me siento delante del ordenador sé que son sólo 25 minutos los que tengo que estar concentrada, y sé que no tengo ningún objetivo más allá de hacer, escribir, soltar palabras en el documento. 

Son 25 minutos en los que lo importante no es “conseguir” sino “hacer”. 

Es decir, tú te sientas 25 minutos a escribir y escribes. Punto. Ya no importa lo que consigas, no importa si llegas a algo que te gusta, si terminas de escribir lo que querías escribir, si te gusta o no lo que has escrito. Lo importante es ponerse, hacer, escribir.

Un pomodoro hoy, otro mañana, otro pasado… Pomodoro a pomodoro vas construyendo tus textos. Sin prisa pero sin pausa. Como una hormiguita.

El cambio de chip es brutal. Antes siempre encontraba la excusa de que no tenía suficiente tiempo para terminar un texto… solo tengo una hora, imposible terminarlo ¡si no sé ni lo que poner! Y no me ponía ni a intentarlo. Mi mente estaba orientada a objetivos, a resultados. Pero orientándola al tiempo, lo que sucede es que siempre hago algo, solo tengo 25 minutos así que me pongo y lo que salga. Y eso me permite avanzar todos los días un poco más hacia el resultado final.

Y voilà, ¡con un simple tomatazo tenemos al Sr. Nomedalavida noqueado!

Este truco se lo tengo que agradecer a mi profe, Carlos Domínguez, que me explicó lo que eran los pomodoros y cómo aplicarlos para aprender a tocar la guitarra.

Tu amiga imaginaria

Otro truco que a mi me funciona bastante bien es imaginarme que estoy delante de una buena amiga, o un buen amigo, y que le estoy contando lo que quiero contar en el texto. 

Lo hago por escrito y a veces también me grabo en audio, a mí misma. 

Hablar te ayuda a ordenar ideas, y si te imaginas que le hablas a alguien de confianza, que quieres que te entienda, lo haces con cariño y con intención, te esfuerzas porque sabes que te está escuchando.

Aquí rompemos en dos al Sr. Espejito-Espejito. Ya no me estoy hablando a mí misma, no estoy hablando a mi vanidad. Lo que yo quiero es que la gente que me importa me entienda, que la gente que tiene interés me entienda lo mejor posible. Así que hay que ponerse a hablar para ellos, no para ti, basta de mirarse al ombligo.

El GPS de mis textos

Otro recurso que utilizo para ayudarme a tomar decisiones, a medida que voy escribiendo mis textos, es lo que yo llamo mi GPS. 

¿En qué consiste? Son unas preguntas iniciales que me hago a mí misma y que guían mi escritura. Cada vez que me pierdo vuelvo a ellas y recuerdo cuál es mi camino y a dónde quiero llegar. 

Al inicio de cada texto que me propongo escribir, coloco en un lugar destacado estas cuatro preguntas y las respondo antes de empezar:

  • ¿Para qué estoy escribiendo esto? Es decir, cuál es el objetivo de este texto, que quiero conseguir con este texto, para qué lo estoy escribiendo
  • ¿Qué quiero que se sepa al terminar de leer? Es decir, cuál es la información mínima que tengo que ofrecer para que se enteren de lo que quiero decir
  • ¿Qué quiero que sienta la persona que lee? Esta pregunta es la que marca el tono de los textos, el tipo de vocabulario, la extensión…
  • ¿Qué quiero que suceda cuando termine de leer? No nos olvidemos nunca de que estamos escribiendo para nuestro negocio, no estamos haciendo literatura de ficción. Así que podemos guiar o sugerir el siguiente paso que queramos que hagan. Por ejemplo, si queremos que hagan clic en algún enlace, o si queremos que se suscriban a nuestra newsletter, se lo vamos a tener que decir.

Y para que veáis un ejemplo en directo de este último punto, qué mejor que hacerlo ahora mismo y aquí mismo, ¿no os parece? 

¡Vamos allá!

Ya habréis adivinado a quién vencemos utilizando el GPS, ¿verdad? El Sr. Parálisis no tiene más remedio que retirarse, pues tenemos claras las bases que van a guiar todas las decisiones que vayamos tomando a medida que escribimos. 

Todavía tenemos al Sr. QuéDiránDeMí y al Sr. Perfecto haciendo de las suyas. ¿Queréis saber cómo les planto cara? Pues para no repetirme como el ajo, os invito a apuntaros a mi minicurso online gratuito sobre las claves del diseño web estratégico. Entre las 6 lecciones que recibiréis en vuestro email encontraréis lo que a mí me ha funcionado para dejar al Sr. QuéDiránDeMí totalmente indefenso (lección 2) y podréis poner en práctica un método para vencer al Sr. Perfecto (lección 6), pues todo es cuestión de tener tu plan B.

Aquí mismo os podéis apuntar al minicurso online gratuito.

¿Me contáis cuáles son vuestros trucos a la hora de enfrentaros a la página web en blanco? Yo os he contado algunos que a mí me han funcionado, pero estoy segura que hay muchos otros, ¡me encantaría conocerlos! Aquí abajo en los comentarios podéis compartir vuestras ideas ¡muchas gracias!

Aquí la autora

Me llamo Lupe Escoto y quiero contarte cómo el diseño web estratégico te ayuda a conseguir tus objetivos de negocio, para que puedas llegar a vivir de enseñar.

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